Te preguntaste: ¿Qué harán con tus cosas cuando mueras?

Te preguntaste: ¿Qué harán con tus cosas cuando mueras?

¿Qué harán con tus cosas cuando ya no estés?

Esa misma pregunta me hice yo hoy, ¿Qué harían mis hijas con mis cosas, cuando mueras Viviana?. Ya tengo 58 años. La vida, no la tengo comprada como ninguna de vosotras. Pero, si que me gustaría dejar todo ordenadito para que no haya peleas entre mis dos hijas, aunque conociéndolas, sé que actuarán como mi hermano y yo.

La verdad, agradezco tener buena relación con mi hermano, y la verdad, nunca hubo un roce en cuánto a qué íbamos a hacer con las cosas de nuestros padres cuando trascendieron.

Entiendo que es un tema muy feo, eso de hablar sobre lo qué harán con tus cosas cuando mueras, pero es necesario. Hay que hacerlo como un tema normal, que si o si va a pasar en algún momento de tu existencia.

Cuando esa persona especial se fue

Yo entiendo que es difícil cuando alguien se va para siempre, que nos deja, eso de tener que repartir o donar cosas que fueron de la persona que hemos querido tanto, duele. Pero, porque el luto y así nos enseñaron, que nuestra mente humana debe sentir dolor en ese momento tan especial. Y hay una verdad, que ahora estamos descubriendo en que nuestra alma, sabe dónde irá y lo que va a pasar después de esta vida. No morimos nunca, somos eternos.

Nada es nuestro

Todo acá, en esta vida, es efímero. Todo es de prestado. Nada es nuestro, aunque un papel diga: esta casa es de tu propiedad y al fin tienes el techo propio que tanto anhelaste, o este coche, que es tuyo porque lo compraste también y has sido feliz con todo lo que has conseguido materialmente, inclusive la comida, la vestimenta, todo.

Nosotras, no somos conformistas de decir: bueno, agradezco tener una casa que me cobije del frío, calor, lluvia, viento, el coche que me traslada al trabajo o donde quiero sola o con mi familia, la bendición de tener un plato caliente para comer o la vestimenta, el que haya un médico u hospital que me atienda si mi cuerpo enferma.

Nada es de nuestra propiedad

Solo copiamos modelos que nos muestran delante de nuestros ojos y es una mentira tan grande, porque todo lo tienes de prestado, nada, pero nada es de tu propiedad.

Por eso, cuando una persona muere, tiene que tener en cuenta, que algunos lo sentirán de diferente modo y que todo es normal en ese sentido. Porque hay que reorganizar lo que se deja, si no lo has hecho tu antes. Hay un refrán que dice: «Si amas a alguien, no le puedes dejar toda tu basura».

Recuerdo que mis bisabuelas que al poco de llegar de Italia, lamentablemente, han fallecido sus esposos y, ¿qué hicieron? Guardaron todo lo que les pertenecía a ellos para recordarles siempre. Amén de llevar riguroso luto hasta el día de su muerte, para «respetar» al difunto.

Guardar cosas del difunto

Fueron esa generación que les decía: guarden todo para no olvidar a su esposo, hijos, padres, abuelos, etc. Vamos, que era una manía, y que te preguntas: ¿para qué? Era para que sus descendientes tuvieran un recuerdo de ese ser que alguna vez habitó en este planeta o que alguna cosas volviera a servir a quien le hiciera falta.

Sin ir más lejos: mi madre guardaba en un cajón en una bolsita de nylon, nuestro primer cabello con el que nacimos mi hermano y yo y yo hice lo mismo cuando nacieron mis hijas…era como una tradición. Repetimos patrones ancestrales inauditos.

Recuerdo a los 15 años, ese cumpleaños tan especial en que tus padres te presentan en sociedad, mi bisabuela y mis tíos abuelos maternos, hicieron con la cadena del reloj de mi bisabuelo, tres pulseras: dos para cada una de mis primas menores de la hermana menor de mi madre y una para mi, por ser la única nieta mayor. Entonces, para mi, fue de un valor moral que fue más allá de un valor monetario. Y cuando cumplí los 20 años, mi bisabuela materna, me regaló su anillo de bodas y a mi hermano, el anillo que siempre había llevado en su dedo mi bisabuelo.

El valor sentimental robado

Pero así como guardé en mi cajita de música aquello «de valor sentimental» que tenía lo que me había dado mi bisabuela…un día entraron ladrones en mi casa y se llevaron todo el oro que me había dado para que los recordara. Lloré amargamente, no por todo el oro, sino por el valor sentimental que tenía aquello que me habían regalado con tanto amor y cariño.

En cambio, luego, mi madre fue precavida y guardó bien todo lo de «valor de mis abuelos» en un sitio que ni un ladrón podría encontrar y hoy tengo una parte yo y otra mi hermano. Inclusive, mi madre y padre dejaron para sus nietos y para mi hermano y para mi.

Repetir patrones como vieja creencia

Yo también lo conservo todo. Y ya también, les dije a mis hijas: «guarden lo que crean que deberían tener como un recuerdo, si así lo desean». No guarden ni ropa, calzado, ni nada. Vosotras, pueden tener sus cosas por vosotras mismas. Solo con que me recuerden a mi y a su padre lo mucho que les amamos, será el regalo y el legado más grande que les podemos dejar.

También hay algo más, mi diario íntimo donde cuento no solo mi vida y cómo he solucionado cada problema, sino que he escrito todo lo que he sentido desde que las tuve en mi vientre hasta verlas convertir en mujeres maravillosas con un alma llena de amor.

Así que, de ahora en más, tira a la basura, no acumules nada, no dejes nada. Reparte las cosas en vida, pero desde el amor. Entiendo que este tema no se habla nunca, jamás, pero era menester decirlo claramente para que pienses en todo ello.

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