¿Por qué tenés creencias limitantes? Tu no eres culpable de nada

¿Por qué tenés creencias limitantes? Tu no eres culpable de nada

Cómo afectan las creencias limitantes

Seguramente, hayas escuchado hablar de las creencias limitantes y aún así, aunque tienes esas creencias, que te afectan en tu día a día, no haces nada por cambiarlas.

O quizá ya sabes cuáles son esas creencias que te están limitando a hacer lo que deseas, y no consigues cómo eliminarlas.

¿Qué son las creencias limitantes?

Son esos pensamientos que, has ido construyendo poco a poco a lo largo de tu vida sobre la realidad que te rodea y que te impiden avanzar.

Es verdad, que cuando naciste, venías con un alma pura, a descubrir este plano de existencia, pero chocaste con realidades que solo tus padres y personas a con las que te relacionas, te muestran erradamente y tu te las crees.

Las creencias en sí, son una forma de ver el mundo y pueden ser ideas neutras, potenciadoras o limitantes.

Éstas últimas son las que te impiden crecer, avanzar en tu desarrollo personal y profesional amén de conseguir tus objetivos.

¿Por qué limitarse, en vez de usar tu potencial?

Se llaman creencias limitantes, porque limitan tu potencial impidiendo que consigas tus metas, por consiguiente, no lograrás lo que tanto deseas.

Se trata de ideas, opiniones, pensamientos que consideramos ciertos aunque no lo sean.

Ya sea, por nuestra propia experiencia de vida o por lo que nos han dicho y hecho, hemos creído en esas ideas y no las cuestionamos, aunque nos estén bloqueando e impidiendo avanzar.

Patrón de creencias limitantes

Probablemente, piensas que no eres buena en nada o que te cuesta mucho aprender algo nuevo, y esto es una realidad que tanto niños, adolescentes o gente madura, les afectan en su autoestima porque padres o maestros hacen comparaciones absurdas desde la edad temprana de una persona.

Hasta puedes que creas que eres torpe, tonta, lenta o que no vales para determinadas áreas, porque así te lo han señalado.

O incluso, a lo mejor, hasta te planteas que no es correcto hacer determinadas cosas, y que no está bien comportarse de una manera determinada, aunque lo desees y te salga naturalmente.

Afirmaciones no válidas

Algunas de las creencias limitantes que he escuchado decir a mis clientas y pacientes, es que dicen: “la vida es así, en cualquier trabajo o sitio, siempre voy a encontrar gente falsa”; “todo es esfuerzo en la vida, sin sacrificio no merece la pena mover un dedo”; “soy demasiado tímida como para relacionarme con la gente”; “mi vida, es aburrida, es un sin sentido”; “necesito que los demás me digan que estoy haciendo las cosas bien”; “soy muy mala con la tecnología, ya estoy mayor para aprender, ya fue”.

Me quedo asombrada, ante las cantidades de excusas y procrastinaciones que hace una persona, cuando viene a mi consulta. Y hasta que les hago ver por dónde es que vienen esas creencias limitantes, pasan tiempo.

¿Cómo se originan las creencias limitantes?

Primordialmente, se crean en nuestra infancia temprana, de los 0 a los 6-7 años. Todo lo que nos dicen en esta etapa, lo asumimos sin cuestionarlo.

Y no solo lo que nos dicen, también las actitudes y las formas en que nos relacionamos con los adultos.

Si nuestros cuidadores nos repiten una y otra vez que somos malas, torpes o egoístas, es muy probable que nuestro cerebro infantil se lo crea.

Además, pueden crearse creencias limitantes a lo largo de toda nuestra existencia.

¿Por qué pensar que no podemos?

Quizás, hasta pensamos que no podemos hacer algo determinado, porque lo hemos intentado una vez y otra vez, y no pudimos porque el miedo nos paraliza.

O quizás, un profesor o un familiar nos dijo que no podíamos hacerlo, o nos llamó de una determinada manera que nos hizo creer que éramos eso que nos dijo.

Es muy común, escuchar, porque yo misma he presenciado que padres o maestros digan: «nunca vas a ser nadie», «no sirves para nada».

Tales afirmaciones, son fatales para un niño, adolescente o adulto. El choque sentimental y emocional que se experimenta es de gran escala.

Hace poco contaba mi experiencia personal con una profesora de inglés e italiano como yo, que a los 10 años una niña me preguntó delante de toda la clase, si ella era tonta, porque le costaba estudiar idiomas y otras materias.

Me quedé mirándola y le pregunté: –¿Por qué piensas de esa manera?– Entonces, me respondió: -porque mi mamá me dice que no soy buena en nada, y que nunca seré alguien-

Entonces, le pregunté: ¿Y qué significa ser alguien?, me respondió: -no sé -.

Me causó angustia ver lo afligida que se encontraba esta niña. Después de clase, sabía que la madre de esta alumna, venía a buscarla al colegio, lo cual le pregunté si podíamos charlar privadamente un momento.

Hablé con su madre y la niña presente, y es ahí donde la madre se confiesa que su madre también había hecho lo mismo con ella, por lo que repetía patrón de comportamiento.

Afortunadamente, ambas hicieron terapia y esas creencia limitantes, se sanaron con el tiempo.

Una mirada diferente

Obviamente, que desde adultos, la óptica con las que vemos las cosas, cambian.

Pero, en la infancia, este tipo de cosas, pueden crearnos creencias limitantes muy arraigadas, que nos bloquean de adultos y por lo tanto, hay que trabajarlas.

¿Cómo deshacerse de las creencias limitantes en 3 pasos?

  • Identificar la creencia que te está limitando. Y tomando consciencia, de qué manera te está perjudicando. Busca ejemplos de que esa creencia sea verdad, amén de buscar ejemplos en los que esa creencia no se cumpla. Pregúntate cómo sería tu vida sin esa creencia.
  • Sustituir la creencia limitante por una creencia potenciadora. Por ejemplo: si crees que en la vida todo requiere esfuerzo, podrías sustituirla por algo así como “en la vida hay cosas que requieren esfuerzo y hay otras que no, por lo tanto, a ponerse a ello”. Como ves, no tiene por qué ser un cambio drástico, con un pequeño cambio puede funcionar. Pregúntate ¿cómo sería tu vida si creyeras en esta idea nueva?
  • Repetir la nueva creencia hasta que la hayas incorporado a tu forma de pensar. Esto puede llevarte más tiempo, si la creencia anterior estaba muy arraigada. Esfuérzate por encontrar ejemplos de la nueva creencia que destierren a la antigua. Con constancia y voluntad, podrás ver el efecto potenciador que tiene en tu actitud y tus comportamientos la nueva creencia.

El Test de Albert Ellis

En los procesos de coaching y psicología que facilito a mis clientas-pacientes, empleo herramientas de identificación y cambio de creencias limitantes, por creencias potenciadoras, como el Test de Albert Ellis.

Y, básicamente consiste en poner en duda lo que crees para abrirte a pensar de una manera distinta. Si un pensamiento sobre ti, la vida, los demás o el mundo, te está impidiendo avanzar hacia lo que deseas, no es saludable mantenerlo.

Al abrir tu mente hacia nuevas ideas y formas de pensar, serás capaz de salir de tu zona de confort para crear nuevos hábitos que te permitan crecer y alcanzar tus metas.

Conclusión

Ahora responde: ¿crees que tienes creencias limitantes? ¿haz hecho alguna vez un test para identificar cuáles pueden ser las creencias que te estén impidiendo avanzar?

Si te ha gustado el post, déjame tu comentario debajo o escríbeme al correo que te indico: contacto.conpersonalidad@gmail.com

Estaré encantada de ayudarte.

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