¿Por qué tememos ser un fracaso como padres? ¿Debemos ser perfectos?

¿Por qué tememos ser un fracaso como padres? ¿Debemos ser perfectos?

¿Debemos ser perfectos como padres?

Cuando decidimos casarnos, convivir antes de casarnos o solo convivir sin pasar por el registro civil, y la pareja ha decidido tener un hijo o viene sin proponérselo, se puede sentir dos cosas:1) una emoción indescriptible el saber que alguien muy pequeñito viene en camino, y la ansiedad y felicidad es tal, que nos encanta esa idea de ser padres, o 2) se plantea si seremos buenos o un fracaso como padres para ese bebé, que conoceremos y que tendremos en los brazos en nueve meses.

La incógnita y cuestionamiento es: ¿Deberemos ser perfectos como padres? ¿Estamos preparados para asumir esa responsabilidad tan grande?

No hacerlo bien como padres, y que luego el hijo se sienta defraudado de nosotros como progenitores, siempre preocupa, pero, ¿hasta qué punto?

La noticia del bebé

Cuando de pronto se recibe un test de embarazo, en un laboratorio de análisis clínicos, puede pasar también dos cosas en la pareja: a)que estemos felices con la noticia o b) que uno de los dos no lo desee y plantee un aborto o que se rompa la pareja y la mujer deba asumir la maternidad en solitario.

En el caso de ser una pareja, y se asuma la responsabilidad sobre su hijo, conlleva a preguntarse en primera instancia, si será sano, feliz, si estudiará y llegará a ser un profesional.

Pero también, preocupará si se tendrá buena relación entre esos padres y ese hijo que desde la niñez, pasando por la adolescencia y adultez podrían o no vivir el rechazo de su descendiente.

Los aprendizajes

No olvidemos que hay varios factores, que influyen que ese hijo que se ha traído al mundo tenga sus aprendizajes propios amén de que como padres les enseñemos los primeros pasos de la vida.

Si, no debemos caer en la manipulación de nuestros hijos, tras haber sido unos padres sobreprotectores. Muchas veces, pensamos que hay que darle todo para que se sienta a gusto.

Pero, no le enseñamos a valorar las cosas, solo lo damos por entendido y no es correcto pensar así.

Los límites

A veces, los niños y adolescentes necesitan límites y hasta ellos mismos piden esos límites con gestos.

No por poner límites, somos malos padres, por el contrario, le estamos diciendo que deben frenar impulsos o que esa no es la actitud correcta que debe tener un hijo hacia sus padres, mayores o entre sus pares.

El diálogo con los hijos

Es bueno mantener siempre un diálogo con nuestros hijos y no que no nos importe.

Hoy día veo en mis consultas la cantidad de niños o jóvenes que están con sus abuelos, solos en casa o en casa de amigos, cuando deberían darle más calidad los padres de tiempo no solo en la comunicación, sino también tiempo para comer, jugar, viajar y más.

Cuando esos padres me preguntan el por qué mi hija/o no me hace caso, yo comienzo con una batería de preguntas, para analizar cada caso de padres-hijos que no tienen buena relación.

Los hijos buscan el refugio de la casa

La familia es todo para una hija/o, porque es el refugio de ellos, donde supuestamente buscan esa contención que no encuentran fuera de ella. Es como que sus casas es un pedacito de cielo aquí en la tierra.

El adulto a veces no muestra ejemplo, y los hijos no siente esa admiración que deberían tener.

Ya saben que un niño siempre admira a su madre o padre y lo toman como modelo para imitar, no solo en los gestos, sino también los modos de ser. Y si nosotros como padres, pasamos de ellos, esa imagen se viene abajo.

Problemas que pueden desarrollar

Sin una figura parental adecuada, los niños o adolescentes, son más propensos a desarrollar personalidad múltiple, a tener dificultades emocionales y amén de psicológicas.

La falta de una figura paterna o materna amorosa ,se puede traducir en problemas psiquiátricos a presente o futuro, dificultades académicas, miedo al abandono y muchos problemas más a nivel emocional.

El nivel emocional de los padres

También, hay otros problemas cuando los padres rechazan a sus hijos en su juventud, porque les recuerda que el tiempo pasa, y que ellos van envejeciendo con el paso de los años. Hasta dicen: –yo soy amiga/o de mi hija/o.

Esa frase no debe existir en el vocabulario de los padres, porque ellos tienen sus propios amigos, tu eres madre o padre, son los guías, no «la/el compinche» que debe saber todos los secretos, miedos o incertidumbre de ellos.

Esto de no poder ir más allá de ser padres, les hace sentir una gran ansiedad, porque necesitan sentirse joven y en algunos casos, la idea de la muerte o el poco tiempo que les pueda quedar, les empieza a rondar por la cabeza.

Inclusive, hasta les puede causar tensión y resentimiento defensivo y autoprotector de los sentimientos internos, amén de tener conductas que pueden ser dañinas para sus hijos.

Momentos para estar con los hijos

Una buena madre y padre, saben escuchar a sus hijos. No me refiero sólo a que dejen a sus hijos charlar, mientras sonríen y asienten. Eso lo hace cualquiera.

Una gran madre y padre, se sumergirá en la tonta historia de que su hijo está contando sobre algún dibujo animado si son pequeños, y así se van creando puntos de conversación en torno a un tema del que no hablaría en absoluto si no fuera con su propio hijo.

También, estará presente en las conversaciones difíciles cuando sus hijos necesiten un hombro sobre el que llorar, y estará preparado para dar consejos prácticos sobre cómo seguir adelante.

La necesidad de los hijos

Pensemos que nuestros hijos, necesitan a veces confesarse y llorar sus miedo, incertidumbres a nosotros los padres. De esa forma, saben que pueden venir a nosotros en el momento que lo necesiten

Los grandes padres conocen a sus hijos por dentro y por fuera, porque han pasado su maternidad y paternidad escuchando lo que sus hijos tienen que decir. Y eso es muy importante.

Los padres necesitamos saber los intereses de nuestros hijos y así ayudarles a que sigan sus propios sueños. Compartir intereses es lo más bonito que hay en la relación de padres-hijos.

Los padres no somos solo un hombro donde tu hija/o puede llorar, es saber si disfruta la vida sanamente.

La marca de una gran madre y padre, es la capacidad de bajar la guardia y mostrar a sus hijos lo mucho que le importan, porque en realidad, son sus ojos, su mundo, ese ser especial que vino a aprender y que tu como madre y padre, deben guiar en este camino que se llama vida.

Conclusión

Ayudemos siempre a nuestros hijos a encontrar las respuesta necesarias a lo que les preocupa. Festejemos, riamos con ellos.

No los castiguemos, si indicarle que quizás la decisión o actitudes que tomó no sea la correcta, pero que deberían tomar ese camino, que es mejor para cumplir metas o hacer lo correcto.

De esa forma, se le estás señalando la respuesta a ese impulso, actitud o incertidumbre que tenga interiormente.

Ahora te pregunto a ti como madre o padre, ¿debemos ser perfectos para no defraudar a nuestros hijos? ¿Cuesta ser buenos padres para nuestros hijos? ¿Qué ejemplos les dará a ellos para que tomen el buen camino de la vida?

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