Poner límites a los adolescentes no es tarea fácil, pero es necesario

Poner límites a los adolescentes no es tarea fácil, pero es necesario

Educar y poner límites

Educar y poner límites no es fácil, pero, siempre se dice que los padres, no nacieron con un libro o manual para criar y educar a los hijos.

Pero, cuando se tiene el primer hijo, es cuando te recibes con el título más importante de la vida, que es el de mamá y papá.

Mientras son pequeños, debes educar y poner límites. Porque llegado a la pubertad y luego adolescencia, deberás continuar poniendo límites. Como ya sabes, la vida es un continuo aprendizaje.

Poner límites

Cuando los niños son pequeños, nos centramos mucho en enseñarles normas, en poner límites y educarles de la mejor manera para que puedan desarrollarse sanamente.

Cuando llegan a la adolescencia, esto se convierte en algo muy importante, puesto que en esta edad de cambios, tanto internos como externos, es imprescindible marcarles un buen camino, para que puedan desenvolverse adecuadamente como adultos.

La adolescencia

La adolescencia, es una etapa muy crítica en el desarrollo emocional de una persona y es la etapa educativa que más dudas y desgaste psicológico provoca en los padres.

Puede empezar de los 9 a los 13 años y se prolonga durante 8 o 10 años pasando normalmente por 4 etapas.

De repente la niña/o que siempre había sido comunicativo, se convierte en una persona rebelde, reservada, independiente e incluso conflictiva, que son características que hacen la convivencia con el adolescente sea muy difícil.

Convivir con un adolescente

En el día a día con un hija/o adolescente puede ser muy duro. Para afrontarlo con cierta serenidad y sin culparnos ni a nosotros ni a la hija/o adolescente, debemos tener siempre claro que son cambios naturales que forman parte del proceso natural de desarrollo y que no son culpa de nadie.

Frente a la/el adolescente, los padres tienen una gran ventaja que les da la madurez: La perspectiva. Sabemos que es una etapa que pasará.

A continuación, encontrarán un listado con las motivaciones típicas de la/el adolescente, las etapas de la adolescencia en las que predominan y pautas e indicaciones para comprender y abordar los aspectos más delicados.

Marcando el paso

Para marcar y poner límites, primero debe haber una buena comunicación entre hijos y padres. Para ello, ayuda a tu hija/o a expresar sus sentimientos.

Si tu hija/o adolescente insulta o pega a una hermana/o pequeño, es imprescindible preguntarle por qué lo ha hecho y ayudarle a exteriorizar ese enfado en sentimientos.

El reconocimiento

Expresa reconocimiento por su buen comportamiento a tu hija/o, ya sea llegar a la hora acordada o sacar buenas notas en la escuela. A todos nos gusta y nos motiva las palabras de reconocimiento.

El reconocimiento, no es consentir de: «bueno, te regalo un IPhone porque te sacaste buena nota». Solo se le felicita por su responsabilidad hacia el estudio, por ejemplo. Nada más.

Deja que tu hija/o participe en el establecimiento de las normas y los límites. Así, no las sentirá como algo impuesto y no estará tan tentada/o a incumplirlas por sentirlas injustas, pues así, se sentirá implicada/o en ellas.

El entendimiento

Haz que las entienda, tienen un por qué, además esto le ayudará a hablar negociando, algo que le servirá mucho en su vida adulta, y a saber escuchar sin ser intransigente, porque es lo que haces con ella/él cuando le dejas participar, le escuchas y le das la oportunidad de colaborar.

Recuerda que negociar, no es imposición del adolescente de lo que desea. Sino, que le dirás: deberás hacer esto o tendrás consecuencias, no es castigo, es consecuencia por un acto no llevado a cabo.

Por ejemplo: si no ha ordenado su cuarto, la consecuencia es no saldrás el fin de semana con tus amigos. Debe entender que no es un castigo hacia ella/el, sino una consecuencia de no haber hecho lo que debía hacer como responsabilidad.

El ejemplo de los padres

El ejemplo, es la mejor manera de establecer y poner límites. Si le pegas o le gritas a tu hija/o, le estás enseñando de una forma directa que son métodos viables de actuación ante un desacuerdo, en lugar de enseñarle a negociar y a debatir. Los gritos duelen y alejan, en vez de eso, respira hondo y enséñale a discutir hablando de una forma inteligente y mostrando respeto.

Establece tareas domésticas, y responsabilidades dándole un margen de decisión sea mujer o varón.

Para ello, siéntate con tu hija/o y con papel y bolígrafo, establece un cuadro de responsabilidades para los miembros del hogar, donde tengan cabida las decisiones de cada uno.

Sé firme como madre y padre

Muéstrate consistente y firme ante las decisiones. Cuando tu hija/o aprenda que no cedes, dejará de insistir en que lo hagas. Si se da cuenta que cedes o que eres vulnerable, aprenderá a cuestionarte todo lo que digas o cualquier norma que le impongas.

Fiel a tus valores y principios

Sé fiel a tus valores y tus principios. Tu hija/o adolescente, deberá aprender a respetar tus valores, aunque te responda negativamente, recuerda que no es su pensamiento real, pero está dentro del comportamiento del adolescente cuestionar el sistema que le controla y seguirá intentando mover esos límites.

Así que, si te dice que los padres de algún amiga/o le permiten volver más tarde a casa, hazle entender que no eres los padres de ese amiga/o y que en vuestro hogar hay unos valores diferentes.

Conclusión

Recuerda ser firme como madre o padre en valores, límites. Recuérdales los límites cuando sean necesarios, no a cada instante porque los agobiarás.

Cada tip que te he desarrollado aquí en este post, es menester analizar y pensar entre ambos cónyuges. Si uno de los dos pone límites a la hija/o en cuestión, el otro debe apoyarlo.

Ambos cónyuges, deben estar de acuerdo en los límites y todo lo que se refiere a educación de los hijos.

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