Perdemos identidad, si nos ponen motes o diminutivos sobre nuestros nombres reales

Perdemos identidad, si nos ponen motes o diminutivos sobre nuestros nombres reales

Identidad: su origen

Hoy quiero hablarte de algo muy especial, y es cuando nuestros padres, nos ponen un nombre o dos sumado a apellidos de un padre y una madre, para indicar la identidad de que un nuevo ser ha nacido e inscripto en un registro civil de una ciudad o pueblo y país. Donde hemos hecho nuestra entrada triunfal a una nueva dimensión para que nuestra alma aprenda en este plano.

Esto, ¿de qué va?

Pensarás y te preguntarás, ¿por qué antes no se hablaba de este modo y de pronto, luego de una pandemia, ha cambiado todo? Todo esto que estás escuchando y aprendiendo ahora, a muchos les cuesta asimilarlo, pero a otros no, porque saben en su interior que así es. O sea, que muchos están preparados para aceptar los nuevos mensajes y otros aún no.

Pero sigo explicándote sobre el tema de nuestra identidad. Felices y orgullosos padres o madres solteras, ponen nuestros nombres y apellidos y así es como se nos conocerá desde el momento desde nuestro nacimiento hasta el día en que nos vamos de este plano de aprendizaje.

Motes y diminutivos

Habrá personas que a lo largo de nuestras vidas, puedan usar cariñosamente un mote que le pone la familia, esposo/a, amigos, familiares o bien diminutivos. Y no es correcto, porque se pierde nuestra carga energética y perdemos identidad al llamarnos de otro modo que no sea nuestros nombres elegidos por nuestros padres biológicos o adoptivos o madre soltera.

Repeticiones de nombres

Aquí en España, por ejemplo y la mayoría de europeos, suelen poner los nombres desde bisabuelos hasta padres o nombres de tíos, primos como si obligadamente se le condenara a que esa persona a que llevara el nombre de ancestros y familiares alternos y no es correcto porque perdemos identidad.

Cargas energéticas que no nos corresponde

La explicación es muy sencilla. Al poner nombres que ya están en nuestro árbol genealógico, estamos cargando su parte energética sobre la persona que ha nacido. Por ejemplo: mi bisabuelo se llamaba Pedro, mi abuelo también se llamaba Pedro y mi padre con una variante se llamaba Rubén Pedro.

Y en mi caso particular, mi tía, hermana de mi madre, se llama Susana Beatriz, la prima de mi padre Nora Beatriz y una de mis primas del lado de mi padre se llama Laura Beatriz, y yo, no iba a ser la excepción de llamarme solo Viviana, sino que me pusieron Viviana Beatriz, por lo que la gran parte de las mujeres de mi familia, llevamos como segundo nombre Beatriz. Es así como perdemos identidad y no han cambiado de actitud.

Mi pregunta fue siempre: ¿por qué razón me han puesto de segundo nombre de otras personas de mi familia? Mi madre solo respondió que era porque le gustaba ese nombre. Pero, claro, pero perdemos identidad si repiten nombres de otros ancestros o familiares que aún viven en este plano.

Perdemos identidad

Mi madre, cuando nació su hermana menor, que se llevaban 14 años, fue mi madre quien eligió sus dos nombres, pues mis abuelos le dejaron elegir a su gusto, en vez de elegirlo ellos. Y eso ha estado mal, pues les corresponde a los padres, no a los hijos mayores elegir los nombres de sus hermanos.

Repetir es una costumbre

También, en mi árbol genealógico, repiten mucho el nombre: Juan, Pedro, Beatriz, Francisco, Flora. Y si alguien moría, y se llamaba como en el caso de una hermana de mi bisabuelo que tenía por nombre Graciouse, mis tatarabuelos, volvían a poner el nombre de esta tía bisabuela ya fallecida al siguiente bebé que naciera si era niña.

Y la verdad, no lo entiendo que aún pongas otra vez el nombre de una difunta hija, cuando ya llamaste a la anterior de ese modo. Pareciera que hubieran querido revivirla con ponerle el mismo nombre.

Como ven, en el siglo y era pasado, y aún hoy en la actualidad, sigue pasando esto en vez de poner un nombre no repetitivo ya que en nuestro árbol genealógico que fue usado con anterioridad.

No permitir ni siquiera como homenaje

Más, pasa y muy seguido que nos pongan motes o diminutivos de nuestro nombre, como en mi caso, Viviana, me dicen; Vivi, mi padre me decía Tita y hace poco una prima que me ha visto por vídeo llamada, al verme y ver que tengo la misma cara de mi madre ahora de mayor, me dijo: Uyyyyy, Chichita Jr. En un principio me reí y le dije: mi nombre sigue siendo Viviana. Ni diminutivos ni cambios de mote. A lo que mi prima se rió.

Pero es verdad, que toda la explicación que doy, a algunas de ustedes, les estará pasando lo mismo de repetir nombres o que usen motes o diminutivos. Y aunque no sean por maldad, y sean de tipo cariñoso, ese no es nuestro nombre real. Recuerda que tal como te llamen, quedará en el subconsciente y así cree que te llamarás. Tu nombre real debe ser respetado.

Nombres de santos

Lo mismo pasaba antiguamente, que cuando nuestros padres nos bautizaban, agregaban a nuestros nombres, nombres de los santos.

En el caso de mi bisabuelo, siempre se le conoció como Bautista, pero al solicitar su acta de nacimiento en Italia, me encontré con que se llamaba: Giovan Battista, Francesco di Paola, Lorenzo, Gaetano, Mariano o en el caso de una bisabuela que en Argentina se hacía llamar Ernesta María Fanny y en realidad su acta de nacimiento en Italia, se llamaba Purísima solamente. Casos así, haciendo mi árbol genealógico, me ha dejado a cuadros, pues no me lo esperaba.

Historias parecidas

Inclusive, encontré muchas historias parecidas entre si en mis ancestros. Pero de pronto, vi que cada persona que tenía repetitivo el nombre principalmente, tenía una cierta carga energética de la primera persona que lleva un determinado nombre. Fue curioso poder observar cómo trataban de sanar ciertos patrones repetitivos.

Conclusión

Si podemos usar cuando tenemos dos nombres el primero o segundo como en mi caso, me puedo hacer llamar Viviana o Beatriz que no cambia mi potencial energético, pero cuando aceptamos un mote o el diminutivo de nuestro nombre o cambiamos nuestro nombre, nuestra energía cambia totalmente.

Es menester, observar, cuántos cambios energéticos se producen en nuestro ser y cómo nuestra propia luz de nuestra alma cambia, cuando se hacen alteraciones. Por eso, nunca permitas que cambien tu nombre real por un mote o diminutivos aunque sea de cariño, porque estarás cambiando todo tu potencial energético y por ende, tu propia identidad.

Si a ti, te pasa algunas de las cosas que he nombrado aquí en este post, me gustaría que las comentes y compartas, pero si crees que este tema es delicado para ti y quieres escribirme privadamente, puedes hacerlo en: contacto.conpersonalidad@gmail.com

 

 

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