Los problemas a que hoy enfrentan y enfrentarán nuestros hijos a futuro

Los problemas a que hoy enfrentan y enfrentarán nuestros hijos a futuro

Este siglo nos ha cambiado

En este tiempo en que estamos viviendo una pandemia, nos ha cambiado la rutina o la normalidad, como quieras llamarla, para mejor en ciertos aspectos de nuestra vida, pero en otros, es preocupante. Muchos padres se preguntan: ¿Qué enfrentan y enfrentarán nuestros hijos a futuro? No es fácil descifrarlo, porque no tenemos una bola de cristal ni somos adivinos. Por lo que debemos vivir el presente día a día, sin mirar el pasado.

Ya hemos visto, que los niños, no saben jugar como en épocas pasadas. Me refiero a que hoy por hoy, se los llama «niños cibernéticos».

Y eso es preocupante, porque en vez de enseñarles como padres que deben jugar con el juguete y compartir el tiempo con sus pares, les damos inmediatamente un móvil, ordenador, tablet, para que aprendan no solo a usarlo, sino a compartir el tiempo con él.

Entiendo que las nuevas tecnologías, y la rapidez en como se vive actualmente, amén de las modas, hacen que los niños y jóvenes, se enfrenten a unos problemas concretos en el futuro, que merece la pena conocer y gestionar cuanto antes.

Problemas que desarrollarán

Al estar constantemente con los móviles, ordenadores y tablets, llega un momento en que los niños y jóvenes se la pasan tiempo frente a estos aparatos, sin sociabilizar. Y al estar sentados todo el día, desarrollarían una obesidad infantil o juvenil al no mover el cuerpo, porque los llevarían al sedentarismo. Lo mismo diabetes infantil o juvenil.

Lo que a futuro, serían objeto de burlas por su obesidad, lo que implicaría, el desarrollo de una baja autoestima, depresión, tristeza, ansiedad, etc.

Así como también, podrían a la larga a tener problemas de vista como: astigmatismo, presbicia, miopía, incluso presión ocular de tanto estar frente a las diferentes tecnologías.

El materialismo

Hoy en día como en el siglo pasado, se nos hace pensar y desarrollar una mente materialista. Creyendo que la felicidad, se encuentra en el vil metal para tener éxito en todos los órdenes de la vida. Este mal hábito de «premiar» a nuestros niños y juventud con regalos o dinero, es erróneo por parte de los padres.

Se les felicita por sus responsabilidades como reconocimiento, pero no, que es nuestra obligación «premiar» con una tablet, móvil último generación, pues es su deber.

Lo mismo pasa con las compras compulsivas de aquello que se les antoja a un precio sideral. Deben aprender, si se les da una mensualidad, por ejemplo: deben manejarse con ese dinero hasta el otro mes y que no habrá concesiones de darles más dinero en el caso de los adolescentes. También, se les debe enseñar que el dinero viene fruto del trabajo y no de la ley del menor esfuerzo.

Y al niño hay que enseñarle, que no todo se le puede comprar, por más que haga berrinches. Si tras el berrinche del niño, los padres aflojan por pena, los culpables son los padres por no ser firmes en la decisión de solo comprar cuando se pueda o cuando sea su cumpleaños, fiesta navideña o de Reyes Magos.

El crecer rápido o querer actuar como un adulto

Hay que tener en cuenta, de no saltar etapas en la niñez hacia la adolescencia y el paso de la adolescencia hacia la adultez. Cada etapa, debe vivirse a pleno, enseñando a nuestros hijos a jugar en la niñez y no tanta tecnología, lo mismo sobre los programas de televisión.

Límites que son necesarios

Esto va también para el adolescente, que no se la pasará jugando a los videojuegos todo el día. Sí, advirtiendo y conociendo a los amigos de nuestros hijos, pero también, poniendo límites.

En esos límites, estamos poniendo normas en la casa que no deberán saltar. En caso de no acceder a las normas, se deberán los padres sentarse y hablar directamente, sin mentiras ni rodeos, hablando de los pro y contras amén de que cada incumplimiento, tiene una consecuencia.

No importa, si vuestros hijos les dicen: – Pero, a Francisco le dejan ir a la discoteca-. Francisco es Francisco y en esta casa nos ocupamos nosotros, de tu educación y de lo que es mejor para ti, de lo contrario, sabrás las consecuencias de tu proceder al no obedecer.

Ojo, que no crea, que las consecuencias son amenazas, sino que en la casa hay normas que cumplir. Para ello, los padres deben de pequeños saber instruirlos.

De todos modos, nunca es tarde para poner normas en la casa, si todo se ha complicado. Los padres, deben ser firmes en esto, porque los están educando y no complaciendo a sus requerimientos.

También, tienen que hablar y explicar desde niños, a sus hijos sobre las drogas, el alcohol y sexo sin protección, porque de ella acarrearán consecuencias graves. Como de tener que lidiar con adicciones o un embarazo no deseado.

La violencia en la escuela

Se vive día a día la violencia verbal y física, el bullying, las vejaciones entre sus pares, con los profesores y demás docentes. Y eso no es correcto. Entonces, debes sentarte a hablar con tus hijos que si son objeto de violencia o ven que alguien hacer daño a otros, enseguida denunciarlos a la autoridad del colegio.

Nunca callar

Eso no quiere decir que sean buchones, chismosos, alcahuetes y toda clase de cualidades negativas. Hay inclusive, asociaciones contra la violencia escolar. Que nunca se callen o las cosas pueden ir a más.

Solo quieren demostrar el liderazgo de un ser que está inseguro/a y necesitan que otros le admiren, pero pegando, vituperando, o filmando la agresión para luego subirlo al Canal Youtube y reírse lo que creen que es «travesura», no se puede permitir.

Es un delito

Miles de casos fueron denunciados por agresiones con secuelas graves para el agredido, pero que también se toman medidas contra él o los agresores, por haber hecho daño a otro, pues es un delito de amenaza física e integridad de la persona en cuestión, por lo que, se le puede imputar a trabajos comunitarios, ir a un correccional hasta la mayoría de edad, y más.

Es esencial, educar a los hijos con mensajes de tolerancia, respeto y pacifismo, para evitar que se meta en conflictos con otros niños o jóvenes de la clase y desarrolle así, conductas agresivas a la larga para defenderse.

Disparidad en la educación

Es menester enseñar a nuestros niños y jóvenes, que todos tienen el derecho a una educación, sean pobres o ricos. Nadie es más que nadie, ni nadie es menos que nadie.

Los niños y jóvenes, solo hacen alarde de que sus padres tienen o no tienen un estudio y profesión, mientras que otros pasan por diferentes situaciones críticas de la vida y deben trabajar en lo que sea.

Ellos en si, están en iguales condiciones, porque ellos no generan dinero, ni son profesionales hasta una edad adulta.

Lo importante aquí, es la buena actitud entre pares, de aprender lo que la escuela enseña, para continuar o no con un aprendizaje en una Formación Profesional o universitaria.

Por último, los niños y jóvenes, repiten patrones que han aprendido en casa y los comparten con sus pares.

Por lo que, ojo cómo nos dirigimos a ellos enseñándoles, recuerda, nuestros hijos nos observan y toman el ejemplo nuestro. Entonces, seamos ejemplo, pero dignamente.

Conclusión

Quiero dejar constancia, de que se debe dejar las viejas creencias y aprendamos en este siglo XXI, a transformarnos.

Porque habrá más enseñanzas de cómo trabajar el potencial nuestro y de nuestros hijos para prepararnos para el futuro que se viene y que ha comenzado ya.

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