Autoayuda

¿Por qué la mujer no coge los retos en oportunidades?

Nuestros retos emocionales

Las mujeres en momentos de debilidad, nos toma por sorpresa cuando hay que coger los retos en oportunidades y nos cuesta aceptarlos porque debemos decidir cuál es el rumbo correcto sin titubear. Dicen que los retos y cambios más duros emocionalmente hablando, son: las mudanzas de casa o de país, un despido de trabajo y el divorcio comenzando una vida de cero.



Quizás porque todos ellos conllevan un cambio drástico de tu propia rutina, de tu vida a la que estás acostumbrada. Todo lo que hacías con asiduidad, que daba un sentido quizás falso de seguridad, de un día para otro, pufffffff se desvaneció.

Te encuentras, como si te hubieran quitado de sopetón una bella alfombra persa de debajo de los pies. Si, es algo molesta verse en una situación tan frágil, pero no tiene por que ser algo negativo. De todo, lee bien, de todo se aprende, y de todos los retos, por duros que sean, se puede sacar algo positivo.

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Los retos se deben coger en oportunidades

Los cambios son aterradores

El cambio suele aterrar, yo misma lo he experimentado como inmigrante, cuando decidimos con mi esposo irnos a otro país a vivir y a trabaja. Y por ese miedo que te entra en tu interior, es el motivo de que muchos se quedan estancados, por muy hastiados que estén.



 

Piensan que mejor lo malo conocido…que bueno por conocer dice el refrán. A mí me ha tocado pasar por todos los cambios descritos anteriormente, todos juntos. En en estos casi 13 años, cambié de países, de olores, costumbres hasta de idiomas, para luego quedarme aquí en España.

Estos años fueron duros, no ver siquiera una vez más a mis padres antes de que partieran al otro lado del velo, no ver a mi hermano durante años, pero que este año lo veré porque vendrá a visitarme con uno de sus hijos, sobrinos creciendo, no conocer mi sobrina-nieta, solo por fotografías. Y todo este cambio, te lleva a pensar que cada reto nuevo en tu vida, es un oportunidad que se te presenta y que debes aceptarla con alegría, porque de esa lección, aprenderás muchas cosas. Ojo, no es fácil.

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Los retos se deben coger en oportunidades

Se te presentan retos

Pero, cuando a una mujer se le presenta retos, oportunidades nuevas, es hora de que no sigas aferrándote a lo que conoces. En un momento, después de tanto pensar, imaginar, fantasear con la idea de irte en mi caso, era eso lo que yo más ansiaba y quería que se cumpliera y se cumplió a los 43 años.

 

De pronto, tuve que superar una crisis económica que no solo la he vivido yo, sino también mi esposo y casi toda Europa. No tenía trabajo y de pronto me pregunté: estas echando currículos y no les dan importancia, además no te tienen en cuenta por ser “descartable” por tener una edad pasados los 40 años, y aunque podrías ser tomada en cuenta para trabajo, prefieren a una joven para poder manipular y hasta pagar menos. Es, fue y será una triste realidad.

Cómo solucionar los retos…

Entonces, me dije: A ver, ¿qué sabes hacer amén de tener títulos universitarios, seminarios y talleres? Tienes dicción, escribes bien, tienes talentos y dones. Estuve trabajando en mi misma, antes de comenzar a ser redactora de contenidos en revistas, periódicos, blogs y a enseñar idiomas a otros. Hoy en día, a mis 55 años, he podido desarrollarme en esto y no me puedo quejar porque hasta he escrito un libro, donde guío a otras mujeres a saber cuál es misión en la vida. Me di cuenta que tengo esa vocación de servicio que había enterrado cuando me casé y tuve a mis hijas que por falta de tiempo abandoné. Qué maravilla poder servir a otras mujeres.

 

¿Quién iba a pensar que los 55 años, yo trabajaría de lo que me encanta? de estar en otro país. Pero que no contaba con esos retos que te nombré antes, que de la noche a la mañana, no sabía qué hacer con mi vida, qué rumbo tomar. Hasta me pregunté: ¿de dónde saqué fuerzas para alcanzar estos objetivos que hoy se hicieron realidad? ¿hay una edad para decir: ¿¡BASTA!?

Dices: ¡BASTA!

Vamos, ni pensarlo. Debo decir que mis reacciones parecían lentas, pero eran decisiones en firme. Y como dice una amiga mía: “has aprendido lecciones de vida”, que por muchos cambios que experimentaste, no has estado sola, me decía. Que si uno no tiene fuerzas, los amigos, los conocidos, gente ajena a nosotras o tu propia familia la que formaste, te pueden rescatar.

Y que los cambios son buenos, si si, son buenos. Son una manera de renacer, de sacar esa personita que se escondía en la comodidad de la rutina. He aprendido que el cambio te abre muchas puertas nuevas y detrás de ellas hay bonitas sorpresas, aunque en un momento hayas llorado de rabia e impotencia.

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Los retos se deben coger en oportunidades

Que los amigos están ahí para echarte una mano o dos en algunos casos, o gente que has conocido de pasada. Y que la vida es una aventura que hay que vivir sin miedo, o a pesar del miedo continuar adelante, porque no hay que conformarse con una vida vacía y rutinaria, solo por aferrarse la seguridad de lo conocido.

 



Conclusión

De la noche a la mañana, por mucho que no quieras, todo puede dar un giro inesperado, por lo tanto, es bueno estar lista con una mochila junto a la puerta, y con poco equipaje material para poder viajar a ese rumbo desconocido para nosotras, pero que en realidad, se llama vivir y hacer tu misión en la vida, porque para esto fuiste llamada en este tiempo y en este lugar geográfico .

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