¿Existe realmente secretos para ser una pareja feliz?

¿Existe realmente secretos para ser una pareja feliz?

Ser una pareja feliz

Cuando me hicieron esta pregunta, me quedé un poco atónita, porque ser una pareja feliz, implican muchos ingredientes que debe existir para que una pareja funcione realmente.

Recordemos, que antes de venir aquí, hicimos contratos con personas para nuestro crecimiento espiritual y una de ellas, son las parejas que pasan por nuestra vida, hasta llegar la definitiva o no.

Pues cada una, es libre en este plano, de aceptar o no ciertos planteos de pareja, para crecer como persona.

Contratos pre-existenciales

En tiempos pasados, esto era impensable que hubiéramos hecho contratos pre-existenciales.

Pero, hoy por hoy, nuestro lenguaje y forma de ver la vida, han cambiado totalmente, con esta Nueva Era y nuestro Nuevo Siglo.

Haber aceptado diferentes contratos para crecer y cambiar viejas a nuevas creencias, es lo difícil de aceptar en este momento para muchas personas.

Y es aceptable, dado que comenzaremos y ya hemos empezado a transformar de a poco, nuestros pensamientos, actitudes, y mucho más de ahora en adelante.

Alcanzar la felicidad

Quizás, te preguntes: cómo puedes ser más feliz dentro de tu pareja de ahora en más.

Pues, alcanzar la felicidad en pareja no es algo baladí, porque los noviazgos, matrimonios y las parejas bien avenidas, alcanzan un mayor nivel de satisfacción personal, al tratar de construir una vida en común.

Además, de edificar una pareja feliz, no sólo tiene consecuencias positivas o negativas en nuestra salud mental, sino también en nuestra salud física.

El casamiento

¿Sabías que las personas casadas, que han hecho contrato pre-existenciales de unirse en esta vida y en este tiempo, tienen una mayor esperanza de vida?

Si, como lo lees, un estudio realizado en la Universidad de Duke, desveló que las parejas estables, y hablo de ese contrato que hacemos cuando pasamos por el registro civil, asumiendo responsabilidades, tienen un 50% menos de probabilidades de morir de forma prematura, lo cual se debe a que una relación de pareja, representa una fuente de apoyo en los momentos más difíciles, que mantiene alejada la soledad y, por supuesto, genera muchas satisfacciones.

Estamos hablando de parejas fuertes, no de parejas que han sido por conveniencia, llámales por dinero, para no estar en soledad y mucho más, que han puesto excusas de que son papeles sucios si asumen no consolidar una pareja hecha bajo un contrato formal, donde se amparan ambas partes.

Asumiendo responsabilidades

Y esto, no es una imposición de que si te casas, es lo mejor para ti. Solo esas dos personas, son las que van a determinar si pasan por un registro civil o no, asumiendo a partes iguales, diferentes compromisos para resguardarse mutuamente, hasta el día en que sean separados por un tiempo que se les ha pactado de antemano, y que cumplirán con los aprendizajes aquí en este plano de formación.

No obstante, el secreto no está en encontrar a la “persona perfecta”, sino que, radica en aprender a ser feliz en pareja, aprender a disfrutar de la compañía del otro, de esa complicidad, de horas y años compartidos en que aprendieron de sus altibajos, no solo de sus logros de éxito.

Daños en una relación de pareja

Cuando la relación, se convierte en una cárcel o deja de ser satisfactoria por ambas o solo una parte, provoca daños a nivel psicológico y físico en ambos miembros.

Entonces, es menester, agradecer los aprendizajes que tuvieron en conjunto y decirse adiós amablemente, para que cada uno sea feliz con la persona que ha sido destinada desde el principio.

Aprendamos y aceptemos que no existe una fórmula mágica para ser feliz en pareja, pero hay algunas claves, que si pueden mejorar una relación.

De hecho, numerosos estudios han desvelado que las parejas felices, siguen un patrón común que les permite relacionarse de manera más satisfactoria y así, alimentar la llama de la pasión, si ambas partes lo desean.

Aprendiendo a llevar una pareja sana en esta vida

  • Cultivar los intereses comunes. Con el paso de los años, todos sabemos que las personas cambian, y sus intereses también. Por lo que, se corre el riesgo de convertirse en dos extraños que conviven bajo un mismo techo. Sin embargo, las parejas felices, tratan de cultivar los intereses comunes, y les dedican tiempo de calidad. Esto es muy importante, para tenerlo en cuenta.
  • Mantener vivos los detalles. Si algo distingue a las parejas felices, es su intención de mantener vivos los detalles que suelen existir al inicio de la relación. Como caminar tomados de la mano, abrazarse al regresar del trabajo, mantenerse en contacto a lo largo del día o decirse “te quiero” a menudo. Estos pequeños detalles alimentan la intimidad y la complicidad de una pareja.
  • Centrarse en los aspectos positivos. Con la convivencia, es normal que aparezcan roces y que, al conocer profundamente al otro, también descubramos sus “defectos”. Sin embargo, las parejas felices saben centrarse en los aspectos positivos, se mantienen focalizadas en las razones por las que están juntos, no resaltan las diferencias del otro, machacando una y otra vez. Esta actitud  de focalizarnos en lo positivo de nuestra pareja, les permite valorar y apoyar al otro.

¿Qué no hacen las parejas felices?

Las personas tienen la tendencia a repetir patrones de relación, que han aprendido durante su infancia o que han mantenido en relaciones de parejas anteriores.

Se trata de un proceso inconsciente, pero que puede llegar a sabotear la relación de pareja que se tiene en este momento.

 

  • Alimentar la desconfianza. Una relación de pareja feliz, se basa en la confianza mutua. Si uno de los miembros desconfía del otro, pronto aparecerán los celos, dudas, inseguridades y la relación se resentirá. Los celos, dudas e inseguridades, no solo hacen que la persona vea fantasmas donde no los hay, sino que generan un clima de desconfianza que resulta opresivo y dañino para ambos. Por lo que, esto se debe enterrar para comenzar una sana relación de pareja.
  • Culpar al otro. En una pareja, cualquier problema siempre es cosa de dos. No asumir la cuota de responsabilidad, implica dejar caer todo el peso sobre el otro, e indica que no estamos dispuestos a invertir en la relación. Lo cual, no nos hace crecer ni como persona, ni como pareja. Además, la crítica constante, solo sirve para devaluar a la otra persona. Y eso, es ofensivo. Se estima que en una pareja que está aprendiendo a ser feliz, deben existir cinco mensajes positivos por cada crítica realizada. Los mensajes los darás tu a la pareja con quien estés en este momento.
  • Hacer una tormenta en un vaso de agua. Las parejas felices, saben por qué vale la pena luchar, en cambio, las parejas infelices, convierten el más mínimo conflicto en un drama. Lo cual, les lleva a enzarzarse a menudo en discusiones intrascendentes. Estas desavenencias cotidianas, terminan minando la relación y haciendo que cada miembro se pregunte si el otro, es realmente esa persona con la cual, deben transitar su camino de aprendizajes para crecer como persona.

Hablar de los problemas, tener en cuenta al otro, pasar tiempo de calidad juntos, hace que la pareja se comprometa con la relación.

No seamos obsesivos con la otra parte de la pareja. Aprendamos a tener sabiduría y a emplearla correctamente. 

Conclusión

Uno de los mayores secretos para ser feliz en pareja, es invertir emocionalmente en la relación. Comenzar una relación con miedo al compromiso y manteniendo reservas, es como condenarla al fracaso.

Todo lo contrario, si ambos se abren emocionalmente y se esfuerzan por superar los obstáculos, la relación crecerá.

Aunque en el imaginario popular, se ha asentado la idea de que el amor puede con todo, en realidad una pareja feliz, también necesita una buena dosis de compromiso y sacrificio y no vivir tanto en la fantasía del siglo pasado.

Por eso, vuelvo a repetir, esos contratos pre-existenciales que hemos hecho para que nuestra alma crezca, transformando situaciones, actitudes o formas, es menester para dar cabida a esas nuevas creencias que debemos incorporar en nosotros mismos para hacer lo correcto y no ir por caminos equivocados.

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