¿Estás preparada emocionalmente, cuando tus hijos se vayan naturalmente de la casa?

¿Estás preparada emocionalmente, cuando tus hijos se vayan naturalmente de la casa?

Cuando se van de la casa

Que los hijos se vayan naturalmente de la casa de los padres, es saludable para ellos y para los padres. La crianza y las responsabilidades tienen tiempo de caducidad y la protección también.

En algunos países, los hijos suelen empezar viajando a otra ciudad o país, y no solo para conocer, sino para experimentar esa responsabilidad por ellos mismos, que toman al hacer en esta primer decisión como adultos lejos de los padres. Además, muchos se alejan del hogar de sus progenitores para ir a estudiar una carrera, cuando desean casarse o convivir con sus parejas o simplemente irse directamente a otro país a vivir y trabajar. Y, eso está genial.

La libertad

Justamente, la ansiada libertad de los jóvenes, es lo que prevalece hoy en día, pues antiguamente, solo se iban de la casa de los padres cuando se casaban, antes no.

La primera manifestación de los jóvenes de querer su libertad, es ir y venir a la casa, a la hora que deseaban o desean. Durante la semana casi no los vemos por sus estudios o trabajos, y esto, es una realidad cotidiana en las casas familiares. Tampoco, participan en las convivencias familiares, porque tienen otras actividades o prefieren no ir. Las prioridades cambian en la juventud.

Cambiando el rumbo

Están tomando su rumbo y destino de vida, lo que desean ser y hacer a cara del futuro. O sea, están aprendiendo a volar con sus propias alas.

La salida de las hijas e hijos, es todo un reto para los padres. Y, de pronto, se enfrentan a sus respectivos proyectos y a la soledad por así decirlo, que en realidad no lo es, porque empiezan otra nueva etapa, y nos debemos acomodar a la nueva situación de vida.

El replanteo

Algunas mujeres que dejaron de trabajar para cuidar a sus hijos, otras debieron conciliar trabajo y familia. A veces la mujer que es madre, se sienten mal recompensadas y en ocasiones hasta abandonadas. En cambio, los padres, también experimentan el cambio, pero su rutina se altera menos, entonces no lo sienten tanto.

La madre y el padre, deberán replantearse sus proyectos de vida. Y se preguntan: ¿Quién soy yo ahora, que nadie me necesita? ¿Dónde quedaron nuestros sueños? ¿Cuáles son los proyectos que le darán ahora sentido a nuestra vida? ¿Qué hacer? El replanteo, es duro a una cierta madurez, cuando los hijos se van de la casa familiar. Los estudios del sistema familiar, le llaman a esa crisis existencial de los progenitores: El nido vacío.

Nido en remodelación

Aunque a mi me gusta llamarlo y transformarlo en la palabra: «nido en remodelación», porque el famoso nido, no se queda vacío, ya que aquí estas tú, viva, llena de preguntas y si tu pareja vive contigo, también se está replanteando el camino a seguir. Y si estas sola o solo en el camino, tenés la misma tarea de pensar y elaborar una estrategia de cómo continuar en el camino de la vida.

Remodelar tu vida, estudiar lo que siempre has querido, poner un negocio que me hace falta, aprender a bailar, gimnasia, a tejer, artes culinarias, terminar la secundaria o universidad, esa carrera que dejaste inconclusa o lo que tu quieras ser y hacer. Esto es uno de los placeres que puedes hacer cuando tus hijos se vayan o se haya ido.

Felicitarse por la educación que les dimos

Es saber, que los educamos en valores y responsabilidad, para tener una vida propia. Porque, mantenerlos atados a nosotros, es prueba que no hemos crecido y que hemos desarrollado dependencia emocional de quien debe ya, volar. Nadie dice que es fácil, pero se debe aprender que esa etapa que vivimos como dura, aunque hay otros padres, que la viven con tan naturalidad, que da gusto cómo se acomodan.

Por favor, quítate esa idea del siglo pasado que te lleva a pensar, que la hija menor o hijo soltero, te deben cuidar en la vejez, que tus hijos deben mantenerte, que no deben irse del país o ciudad para no estar lejos de tu casa. Obviamente, que existe la responsabilidad civil familiar de no abandonar a la persona anciana, en este caso los padres. Pero, el siglo XXI, nos presenta un panorama económico y social muy diferente al siglo anterior.

Por eso, es menester que ese es el momento justo para decidir sobre tu vida, tus bienes, tu pareja y sobre la manera de cómo quieres seguir viviendo. Aprende a comenzar una nueva oportunidad de vivir tu propia vida, por haber hecho bien tu trabajo como madre y padre. Recíbelo con gusto porque lo mereces.

Cuando veo padres que se lamentan aún que sus hijos se fueron de la casa familiar. Me quedo pensando, qué triste que no hayan dado cuenta y aprendido de que la vida, es aprender a vivir y que todo tiene una etapa.

Cada uno, ha hecho su vida como quiso, con aciertos o no. Y, pareciera que no recuerdan que en su juventud, han decidido por si mismos sobre sus propias vidas, sin importar lo que los padres egoístamente deseaban o pensaban.

Conclusión

¿Te has puesto a analizar y pensar todo lo que te he escrito en este post? El planteo es sencillo, » Vive y deja vivir». Tus hijos no son tuyos, no son de tu propiedad, aunque digas como mujer: Yo los parí. Y, aunque te fastidien las verdades, debes aprender a vivir y que todo, absolutamente todo, tiene su tiempo de caducidad y aprendizajes en esta vida que te tocó vivir.

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