¿Es la juventud problemática e inmadura? ¿Quiénes son los culpables?

¿Es la juventud problemática e inmadura? ¿Quiénes son los culpables?

Adolescencia eterna

La juventud de hoy en día, se han instalado en una especie de adolescencia eterna y, en esta bruma, han construido su estado vital cotidiano. Las dificultades que les pone la vida para emanciparse, han provocado que «prolonguen la adolescencia en el tiempo», lo que no corresponde.

Y es que según las estadísticas sobre inmadurez e irresponsabilidad, avanzan con los años en que se percibe con mayor nitidez, que la juventud sigue más en ese ¡Viva la Pepa!.

Hay que apuntar en su favor, una cierta sabiduría para adaptarse con lucidez, a una sociedad cambiante que no les pone las cosas fáciles.

La culpabilidad

Pero, también, se percibe una culpabilidad de los padres, que no les enseña desde pequeños a ser responsables de sus propios actos y que ello, conlleva consecuencias de sus propias decisiones.

Al fin y al cabo, los primeros maestros y profesores son los padres, luego viene la formación académica en la escuela.

Panorama desalentador

El panorama no sólo es desalentador, porque lo digan los expertos como: psicólogos, psiquiatras, pedagógos. Lo admiten los propios jóvenes -han sido consultados 6.000, con edades entre los 15 y los 27 años-, que han realizado el más «triste autodiagnóstico» de todos los informes realizados hasta ahora.

La baja autoestima, que exhalan es patente y muy preocupante, en la opinión de los autores del estudio realizado, «Los jóvenes, se atribuyen un notorio mayor grado de los rasgos negativos que los positivos. Probablemente, estemos ante una de las notas y una sociedad, más negativas para la juventud de hoy en día»

Hablemos de Valores

«Se autoengañan» y eso tiene graves consecuencias. Por no querer ver sus propias realidades.

Estamos ante una juventud que se valora poco, y que tiene muy baja imagen de sí misma. Se presentan como: consumistas, egoístas, preocupados sólo por el presente y con poco sentido del deber y del sacrificio.

Como rasgos de los que carecen, también se autoinculpan: son escasamente maduros, generosos, trabajadores, solidarios y leales en la amistad. Paradójicamente, se dicen libres y felices, pero, «se autoengañan».

«Ni están libres, ni son tan felices como dicen; en el fondo, están atados a la familia de origen por las dificultades que tienen para emanciparse, porque se les enseñó a depender de los padres».

Solo unos pocos, son centrados y saben que dependerán de sus actitudes, que les vaya bien o mal en la vida, porque les enseñaron lo que es la responsabilidad y las elecciones que escogan, tendrán siempre consecuencias, que pueden ser satisfactorias o no

Lo que quieren los jóvenes de hoy en día, es vivir al día, en presente. «Y punto». No son revolucionarios, son reformistas: se adaptan a las circunstancias.

Se refugian en lo privado -la familia, los amigos y la salud-, el ocio es su forma de escapatoria, se alejan de la política y de la religión, porque están cansados de todo el manipuleo de los mayores, que mienten, que responsabilizan a otros, en vez de asumir sus propias culpas.

Las instituciones, son otras que se las traen cada vez más al pairo, y se sienten cada vez más localistas. También más tolerantes y permisivos con las virtudes privadas, y más exigentes con las públicas. Entonces, hablar de responsabilidades, seriedad, e inmadurez, lo toman a la ligera, diciendo: «Si los mayores, nos dan este ejemplo y modelo a seguir, ¿por qué se nos exige a nosotros, que somos la juventud tomar responsabilidades que les correspondieron a ellos ser ejemplos?»

Sentimientos de pertenencia

Es una constante en la juventud, ese sentimiento de pertenencia de donde nacieron y se criaron. Sus raíces son importantes.

Los jóvenes, se identifican casi de forma mayoritaria con su ámbito geográfico más próximo: la localidad en la que viven, en primer lugar, y luego su comunidad autónoma, ciudad, pueblo o país. Uno de cada cuatro, se siente más identificado con su comunidad autónoma, ciudad, pueblo o país, porcentaje que se eleva al 60,3% de la juventud.

Para el joven tipo, los problemas sociales más importantes, son: el terrorismo, la droga, el paro, la vivienda y la violencia doméstica, por este orden.

Los menos mentados, son: la violencia juvenil, la corrupción política, los problemas de contaminación y medio ambiente, la pobreza o la marginación. Lo próximo, es también aquí lo que importa, en detrimento de cuestiones más generales.

Valoran cada vez menos los movimientos sociales comprometidos y están muy poco implicados con los problemas de su sociedad. Sí demuestran confianza en las organizaciones dedicadas a temas de voluntariado (69%), el sistema de enseñanza (60%), la Seguridad Social (54%), la Policía (51%) y la Unión Europea y los Países latinos (50%). Los últimos puestos, son: para las Fuerzas Armadas (37%), la OTAN (36%), las grandes empresas y multinacionales (24%) y la Iglesia (12%).

Movimientos Sociales

En cuanto a movimientos sociales, aumenta considerablemente el apoyo de la juventud a los grupos ecologistas y los de defensa de los derechos humanos, los movimientos pacifistas y los de gays y lesbianas, en detrimento de los movimientos provida, los feministas, nacionalistas y de apoyo y acogida de inmigrantes.

Sin embargo, no identifican a la inmigración como uno de los grandes problemas de la sociedad. Un 67% está de acuerdo con la entrada de éstos, siempre y cuando tengan un contrato de trabajo o quieran trabajar para producir para el país que les acoge. Cuatro de cada cinco, mantienen que es el inmigrante el que debe adaptarse a la sociedad receptora.

Respecto al deterioro del medio ambiente, es evidente la progresiva despreocupación juvenil, porque los mismos mayores contaminan las aguas del mar, el aire, la tierra en si. En vez de hacer algo positivo y dando ejemplo de producir maquinarias o productos para que la población no enferme ni se contamine al tirar basura por doquier.

Familia

La institución más valorada por la juventud. Y aunque la familia se diversifica y es más compleja en cuanto a las formas de unión, los jóvenes valoran sobremanera esta institución. Eso sí, predomina la concepción tradicional del hogar constituido por una padre, una madre, unidos en matrimonio civil o eclesiástico, y sus hijos.

De hecho, formar una familia, es uno de los proyectos vitales de los jóvenes, pero entienden que para que sea tal, se deben tener hijos. Valoran el matrimonio, pero lo retardan; valoran tener hijos, pero los reducen y los tienen más mayores; tienden a ser más fieles a la pareja, a pesar de aumentar separaciones y divorcios.

Religión y política

Cada vez más alejados de ambas cosas. Ya no es como antes, si los mayores y hasta cierto punto. La desilusión es grande y ya no creen en las palabras de religiosos ni políticos.

La ‘descristianización’ y el alejamiento de la Iglesia siguen avanzando. Poco va a durar lo que los religiosos quieren, que es someter mediante el miedo, pecado y que uno se va a ir al infierno. Pocos son los que se bautizan, toman la comunión o hacen la confirmación en la Iglesia Católica y lo mismo pasa en otras religiones. La juventud está cansada.

Hoy se vive otra realidad. Hace diez años los jóvenes que se consideraban católicos, eran el 77%. Hoy, por primera vez, no llegan al 50%. De la Iglesia, critican su excesiva riqueza, su injerencia en política y su conservadurismo en materia sexual. Ni hablar de las demás religiones.

En política, un 46% no se decantaría por un partido concreto, porque están cansados de promesas falsas y manipulaciones. El mundo y la sociedad, está cambiando, abriendo los ojos.

Los aspectos importantes de la vida los ocupan la familia, la salud, los amigos y conocidos, el tiempo libre y el ocio. La política, se queda en el décimo puesto, sólo por delante de la religión. La mayoría se ubican en el centro político (28%), seguido por el centro-izquierda (26%) y la extrema izquierda (casi el 13%) en todos los partidos políticos del mundo entero.

Los políticos, no respetan nada ni se preocupan por el ciudadano, no los representa en nada, pero, siguen en sus martes trece.

El ocio, es sagrado para los jóvenes. Para un 92% es vital en su organización, funcionamiento y nivel de vida. Los gustos y aficiones fundamentales, por este orden, son: la música, ver la televisión e ir al cine, salir a bares y escuchar la radio. Respecto al estudio de 1999, desciende la lectura de libros, la práctica de deportes y la asistencia a museos.

Conclusión

Es triste, ver cómo nos ven los jóvenes de hoy día, lo que piensan de esta sociedad hipócrita y manipuladora. Es para pensar y reflexionar, lo que estamos haciendo los mayores, qué ejemplo les estamos dando y la herencia que le dejaremos si no cambiamos…

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