Cuándo eres una mujer u hombre maduro y pasas horas frente al televisor

Cuándo eres una mujer u hombre maduro y pasas horas frente al televisor

El sedentarismo, no es bueno

Cuando el sedentarismo se instala en la persona madura, cuando llega a la edad de 60 años y más, no es ninguna noticia. Pero, que las cosas se complican por las acciones que le acompañan, si. En una investigación que realizó la Universidad Autónoma de Madrid con otras instituciones, arrojó que las mujeres y hombres mayores de 60 años que pasan más tiempo frente a la televisión, suelen padecer depresión y de estrés.

Las mujeres, suelen ser más propensas a tener cambios en el carácter que el hombre. En el hombre maduro, no se le da ese tipo de cambios de carácter y no se sabe por qué, aunque pensamos que en la mujer es por los cambios hormonales a diferencia de los hombres.

Esta investigación, empezó en el 2012 con 2614 personas a partir de su sexta década que fueron hasta el 2022. Se confirmó, que el sedentarismo se asocia con la mala salud mental, eso se asociaba antiguamente en jóvenes a maduros. Pero nunca en personas maduras solamente.

La depresión y estrés

En este mismo estudio arrojó que las mujeres sedentarias más la televisión, eran propensas a la depresión y estrés, no así las mujeres que eran sedentarias, pero que tenían alguna u otra actividad para mantenerse activas y que requerían mayor esfuerzo intelectual, como trabajar en el ordenador o leer.

La depresión, afecta al 7% afecta al adulto maduro según a la Organización Mundial de la Salud, cifra que no concuerdo con ella, dado que en este momento, hay un 80% de adultos maduros entre mujeres y hombres que están afectados por diferentes causas.

Recordemos que esta patología está dado por el bloqueo y distorsión de la realidad de una persona, limita su contacto social, incide en su vida sexual y hasta puede derivarse en diferentes enfermedades que deberíamos prestar atención, para no provocarlas debido a nuestra inestabilidad emocional, como llegar a una demencia senil o temporal.

El estrés psicológico

El estrés psicológico en este estudio lo describe como un estado de angustia o sufrimiento como una pérdida de energía progresiva. Así como también un agotamiento emocional y pérdida de interés en cosas de la vida, como asociarte a otras personas como amigas, conocidas o pensar que una/o no sirve para nada como persona. Que todo le da igual y que no notarían su ausencia. Esto es otro espejo distorsionado de la vida, como la depresión.

Por eso, es momento de cuestionarnos de pasar muchas horas frente al televisor, mirando novelas, telediarios, prensa rosa, que al final si nos entretiene, pero que no nos ayuda a motivarnos en lo que resta de vida. Que no se convierta en nuestra única actividad diaria, como si dependiéramos si o si del televisor.

El televisor es un arma poderosa

Esto, yo lo he visto con mis abuelos o madre, que sus únicas compañías, era el televisor. Entiendo que muchas personas mayores adultas, el televisor es un arma poderosa, y que es como que le llamara a consumir más series, películas, programas para llenar los vacíos de una presencia de las personas que amamos como un esposo/a, hijos, nietos. Pero, la vida es así.

Nuestro cerebro nos tratará mejor y de maravillas, si lo alimentamos con lecturas, con cualquier tipo de aprendizaje como: tejer, bordar, hacer un tipo de actividad física como caminar, correr a nuestro tiempo, oxigenando el cerebro y poniendo el cuerpo en movimiento constantemente para no endurecernos.

También, yendo con amigos o familiares a comer algo en un bar o beber un té o café, merendando en un sitio agradable, donde nos sintamos cómodas/os. Lo importante, es sentirnos útiles como mujer u hombre.

El tiempo pasa rápido y no regresa

El tiempo pasa rápido y no regresa, ver la vida pasar por delante de nuestros ojos sin hacer nada, no nos beneficia en nada. Lo que desperdicias matando el tiempo, te acerca a territorio frágil, más vulnerable a tu salud física y emocional.

Las mujeres vivimos más que los hombres, así que, nuestro proyecto de vida que deberíamos considerar de ese tiempo extra que tenemos, como se nos calculo un promedio de 20 años más que el hombre, debemos aprovecharlo a hacer cosas que nos satisfagan y decirnos a nosotras/os mismas/os, qué bien se me da lo que me gusta. Ahora bien, tú, ¿Cómo los quieres vivir?

Es verdad, que todo lo aquí descripto nos hace replantear sobre la vida.

Una historia que contar

Hace poco en mi consulta, una mujer de unos 75 años, vino para tratarse de sus miedos, pensamientos limitantes, etc. Y cuando le pregunté cómo era un día suyo, me comentó que: se levantaba a las 5.30am, se bañaba, cambiaba y peinaba y luego se dirigía a su cocina a prepararse su desayuno. Tomaba su desayuno tranquilamente mientras leía el periódico mientras prendía la televisión y escuchaba también las noticias del momento.

Luego de desayunar, lavaba los utensillos y la taza y limpiaba la mesa. Barría la cocina, y se sentaba de nuevo a mirar la televisión y veía un canal de cocina o del hogar que tanto le entusiasma. Como a las dos horas, se iba al sofá con unas galletitas y una taza de té y seguía mirando programas de TV.

A la media mañana, iba al mercado y pagabas las expensas y luego volvía para hacer su almuerzo. Al mediodía, comía con su televisor y luego tomaba una siesta de dos horas. Se levantaba y merendaba. Tipo 21.00pm cocinaba y cenaba. Siempre con su televisión prendida. Y a la noche veía un programa, una serie o película. Y finalmente, de vuelta a la cama a descansar hasta la mañana siguiente.

Ser invisible como persona

Me sorprendió al preguntarles si no tenía amigas, conocidas o familiares para visitar o ir a comer. Está me respondió con ojos llorosos que sus familiares y amigos, la veían como sapo de otro pozo. Pero, confesó que cuando se reunía con ellos, se sentía bien, porque reía  festejaba alguna ocurrencia. Pero, que era invisible a los demás, ya que estaba “vieja”.

Me apenó mucho su situación y le pregunté si no deseaba adoptar una mascota, de esta manera iba a poder volcar todo su amor en esa mascota que tanto amor y compañía se iban a dar mutuamente. Le pareció muy buena la idea, por lo que cuando salió de mi consulta, fue directo a un refugio a adoptar a Rita, su perrita de 3 meses.

Una bendición mutua

Al otro día, de haber venido me contó que ha sido una bendición tener a Rita en su vida. El primer día, me dio muchos lambetazos, la puse en la falda y mientras la acariciaba, se quedó dormida. Le dio de comer y se volvió a dormir. Esa noche, durmió en su cama y con cuidado de no aplastarla la observaba con mucho amor.

A las dos semanas me volvió a llamar y me comentó que hoy había sido el primer día que salió con Rita a descubrir la naturaleza y el mundo. Se sentaron frente al mar. Ella le hablaba a Rita y le comentó lo que iban a hacer. Ambas, se sentían felices y ya no estaba tanto al frente del televisor.

Y eso me alegró mucho, por fin, reemplazó esa “soledad” por dar amor a alguien que también necesitaba de amor y compañía, su perrita llamada Rita.

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