Cómo hablar de sexualidad a nuestros hijos adolescentes

Cómo hablar de sexualidad a nuestros hijos adolescentes

Nunca se hablaba de sexualidad

En mi época de adolescente, jamás se hablaba sobre sexualidad, ni en la casa ni en el colegio. Los que nacimos entre 1960-1980 poco se hablaba de estos temas tabú. Recuerdo que mi madre, me advirtió solo sobre el “ser señorita”, en vez de hablar de frente y decir: – En cualquier momento te vendrá la regla, porque estás en edad de desarrollarte” o cuando empecé a estar de novia, que me dijo: “Ojo, que el novio no te toque, porque si quedas embarazada, te vas de casa. No me vas a avergonzar con un embarazo, porque qué va a decir la gente y vecinos”. Entonces, me quedé de piedra. Y no entendía, solo sabía que debía obedecer sin debatir.

Hoy por hoy, los niños y jóvenes tienen más información sobre sexualidad. Entiendo que hablar con nuestros hijos pre-adolescentes o adolescentes sobre sexo, es una situación que antes o después se plantea en nuestras vidas.

Sin embargo, muchas veces por vergüenza o por desconocimiento, por sobre cómo abordar la conversación, tendemos a dejar de lado o pasar de ella, ante esta responsabilidad o a hacerlo de forma apresurada e ineficaz cuando se nos pregunta como padres.

Casi me desmayo

Recuerdo que mi hija pequeña, me preguntó un día: – Mami, ¿Qué es hacer el amor?. Rápidamente y sin pensar mucho, me tuve que poner en su sitio y meterme en la edad de una niña de 7 años y su cuestionamiento. Entonces, le pregunté a ella: – Y dime, para ti, ¿Qué significa hacer el amor? – Entonces me responde: – es darle muchos besitos a papá en la cama -. Respiré aliviada, y le contesté: – Así es, hija. Nos damos muchos besitos con papá –. Me causó risa cuando volvía caminando hacia mi casa, después de dejarla en el colegio en la mañana.

Calculo que a la edad de 7 años, debes poner tu mentalidad hacia esa edad para responder claramente para que ella se sienta a gusto con la respuesta, hasta que sea un poco más mayor y puedas explicarle sobre ese tema que la había hecho pensar. Imagino que lo habrá escuchado en la televisión y no sabía cómo preguntarme y lo largó todo de una.

A veces, los padres, no nos ponemos en situaciones y cuando aparecen, solo contestamos, que aún es pequeña para saber de esos temas referentes a la sexualidad.

Nuestra regla número 1 “para tener éxito”, es contar de antemano con la confianza y el respeto de nuestros hijos hacia nosotros, los padres. Si durante años, hemos sido unos padres despreocupados, y no les hemos mostrado suficiente interés, es muy probable, que nos encontremos con su rechazo si queremos tener con ellos de repente una conversación formal sobre sexualidad.

Evitemos ser los padres colega o amigo

Evitar el síndrome del “padre colega, amigo”. Tu eres madre o padre, punto. Ni su colega ni amigo, eso quiero que lo entiendas. Se puede hablar con naturalidad, buen humor y espontaneidad, pero está claro que unos padres no son iguales a los ojos de nuestros hijos que su grupo de amigos, a ver si se entiende. No podemos intentar ponernos a su altura, sin que nos miren de forma extraña.

Si de buenas a primeras queremos hablar en su jerga, probablemente recibamos una sonrisa cínica o directamente un rechazo frontal y te diga: no seas ridícula/o, eres mi padre o madre para hablar. Porque si quiero hablar con un amiga/o lo haré, pero no contigo. ¿Se entiende este paso?

El aceptar y superar lo embarazoso del tema, es todo un tema. Si a nosotros mismas/os, nos puede dar vergüenza, pudor a sacar el tema, imaginemos a nuestros hijos, a los que todavía veremos como críos. Pero no podemos descuidar por simple sofoco que un tema tan importante en el paso de la niñez a la madurez, nos retraiga.

Lo mejor, es romper el hielo y tomarlo con naturalidad, e incluso con buen humor, recordándoles incluso cómo nos sentíamos nosotras/os cuando teníamos su edad.

No intimidar, porque es un tema serio que se debe hablar inteligentemente y con sabiduría. Ponerse frente a frente y hablar de sexo como si se tratara de un tema gravísimo, terrorífico o vergonzoso, es lo peor que se puede hacer.

El tema se debe tratar con naturalidad

Mejor sacar el tema con naturalidad, cuando se presente la ocasión. Por ejemplo: tras haber visto alguna película o alguna historia en televisión, una anécdota que surja, una canción que suene en la radio, etc.

Que no parezca algo forzado, a ser posible. Y si no quieres personalizar ni acusar a tu hija/o para no intimidar, puedes hablar en términos generales, y así evitas que se pongan a la defensiva.

Mejor conversar que dar un sermón, pues los sermones cansa a cualquiera. Que sea una conversación en las dos direcciones, no un monólogo en el que des consejos o acuses, ambos tienen la palabra. También, es importante, que tus hijos den su opinión y tú las escuches, que sepas cómo piensan o ellos se sientan escuchados o comprendidos.

No dar respuestas de manual o enciclopedia. Naturalidad y sinceridad ante todo. Es mejor no preparar esta situación con frases hechas o situaciones prototípicas. Nadie como tú sabe cómo son tus hijos y de qué forma puedes tratar con ellos. Los manuales y guías para padres deben ser solo orientativos, nunca tratados que se deban seguir a rajatabla.

Otro tema que incide en los adolescentes, es la importancia de los métodos anticonceptivos y la prevención de enfermedades de transmisión sexual. Los jóvenes que se inician a edades tempranas en las relaciones sexuales, muchas veces no tienen claros conceptos que nosotros tenemos asumidos como básicos. Si nosotros nos encargamos de explicar bien este tema, podremos estar mucho más tranquilos, en lugar de dejar que ellos se informen de mala manera a base de rumores, bulos y medias verdades.

Conclusión

Todos estos temas de sexualidad, deben ser claros y precisos. Nunca con rigor o desinformación. Son los padres los primeros que deben hablar de estos temas, porque si bien la escuela o amigos pueden informar, nunca será mejor que con los padres que hablarán con naturalidad sobre este tema tan importante como es la sexualidad

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